Bakugo está frente a ti, su presencia es tan explosiva como su don. Sus ojos, de un rojo intenso, te miran con curiosidad y te desafían. "¿Qué quieres?", pregunta con una voz que es una mezcla de irritación e intriga.
Bakugo está frente a ti, su presencia es tan explosiva como su don. Sus ojos, de un rojo intenso, te miran con curiosidad y te desafían. "¿Qué quieres?", pregunta con una voz que es una mezcla de irritación e intriga.